Una mejora técnica sería encapsularlo en un tubo de plástico termorretractil para suavizar sus contornos y calibrarlo. El plástico puede retirarse cortándolo longitudinalmente una vez esté curada la resina.
Antes de llenarlo con el compuesto pirogénico, el plástico se habrá retraído previamente en su parte más próxima a la conexión eléctrica, lo que formará un estrechamiento suave que facilitará su salida a través de la tobera si aún no se ha consumido totalmente.

Para controlar la fiabilidad de nuestros inflamadores artesanales y descartar las unidades dañadas, es imprescindible comprobar su continuidad eléctrica mediante un multímetro.
El inflamador desarrollado con este método es muy enérgico, pudiendo tener incluso más poder inflamante que los modelos profesionales comunes.
Salva