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La pirotecnia
no existe sin algo qué festejar; con ella, en la celebración
sucede la magia de ver iluminado el cielo con grandes figuras de
colores que se encienden, giran y silban al viento.
Qué
mejor ocasión para observar el arte pirotécnico que
la feria dedicada a esta rama artesanal; para ello, el ayuntamiento
de Tultepec ha destinado parte de su presupuesto, a fin de brindarles
un impulso adicional a los artesanos, ayudando a solventar gastos
durante la Feria Nacional de la Pirotecnia, que inicia en marzo
de cada año.
Dicha feria
surgió con el objeto de aumentar las posibilidades comerciales
y, más aún, para atraer turismo a la región.
En años anteriores han asistido artesanos de Canadá,
Estados Unidos y Japón, así como de poblaciones del
estado, por ejemplo: Chimalhuacán, Toluca y Zumpango.
Esta celebración,
con la que los tultepequenses celebran a San Juan de Dios (patrono
de los pirotécnicos), abarca actividades como juegos mecánicos,
bandas de música, comida típica y exposiciones de
diversos productos de los países que asisten a ella.
La feria se
cierra con la quema de los castillos, durante la cual los jueces
califican creatividad, imaginación, colorido, continuidad,
duración y movimiento, entre otros aspectos.
La amplia
gama de creaciones ha sido clasificada en dos grupos: uno comprende
los fuegos artificiales, espectáculo aéreo que contempla
castillos, canastillas, bombas, cometas, cohetones bomba, abanicos
de luz y trueno, efigies, cascadas, lluvia de brillantes, bombas
lentejuela, bombas araña y crisantemos. El otro grupo abarca
la juguetería y en ella se encuentran: el pino, el volcán,
la multibomba, las bombas con centro de color, el gusano, los chifladores
de vara y trueno, los cohetes bomba-luz, los buscapiés, la
luz mediana, la luz de cigarro, la minicascada espacial, la candela,
el misil, la abeja, la minibomba, el relámpago, el cañón,
el avión, el torbellino, la paloma y el minicohete, entre
muchos otros.
Respecto a
los castillos, éstos se forman con varios cuerpos, cada uno
consta de dos ruedas laterales, dos posteriores y una frontal que
contiene la figura; posteriormente se elaboran los tubos con pólvora
y se colocan en los cuerpos; se ensamblan y se dejan las mechas.
Por tradición, el encendido del castillo siempre ha sido
manual; sin embargo, el pirotécnico de Tultepec Manuel Reyes
Arias, haciendo uso de la tecnología, creó un dispositivo
electrónico que reduce riesgos para los artesanos; su innovación
emplea la computadora: acciona el encendido mediante un programa
que emite impulsos electrónicos acordes a los tiempos y notas
de cierta canción, permitiendo que el castillo se vaya activando
según el diseño. Este programa lo puso en marcha en
ciudades de Estados Unidos de Norteamérica.
Los toritos
se fabrican con una armazón de carrizo e hilo; se forra la
estructura con periódico y cartón, después
se adorna con papel de colores y se fija sobre dos ruedas; al momento
de encenderlo y torearlo, lanza buscapiés.
Otra creación
menos conocida es la mojiganga: una muñeca de cartón
que baila de manera burlona e irónica; al igual que el torito,
logra la diversión de quienes observan, gracias a la alegría
y ritmo de quien la conduce.
Muy populares
son las palomas, que se elaboran con tiras de periódico,
se rellenan de pólvora, se cierran mediante dobleces, se
sellan con pegol y se les incrusta la mecha; en tanto que el buscapiés
es un tubo de periódico que lleva pólvora, tierra
con dextrina y otra mezcla que se fija con una gota de cerilla.
Otra gran
celebración en Tultepec es la que se conmemora cada 8 de
septiembre para festejar la natividad de María, conocida
como Virgen de Loreto; este día es el más importante
para los habitantes del municipio. Vuelven los juegos mecánicos
y se disfrutan la comida, la música y, por supuesto, las
creaciones e innovaciones pirotécnicas. Todo ello envuelto
por el culto religioso, que hace de esta celebración un día
de fiesta sin igual en Tultepec.
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